El Parany constituye un ejemplo
mas de la desbordante afición levantina por la caza
del zorzal o tordo, y de cómo el cazador ha sido
capaz de desplegar todo su ingenio para conseguir
capturar esta escurridiza ave.
La propia etimología del término
Parany, trampa en valenciano, nos introduce
en la esencia de esta modalidad que se remonta a
tiempos de Jaime I. El Parany es una estructura
compuesta de varios árboles, olivos y algarrobos
principalmente, ubicada y manipulada de tal forma
que resulte atractiva para que los zorzales se
internen en ella en sus continuos movimientos entre
dormideros y comederos. Las ramas superiores de los
árboles, capolls, se podan para crear pasillos
dentro del Parany, entre los capolls se colocan unas
varas de madera, barras, sobre las que se insertarán
unas pequeñas varillas de esparto, brinets, untadas
con una sustancia pegajosa, liga o visc. Estas
varillas impregnarán las alas de los zorzales
engañados que caerán al suelo donde los Paranyeros
los recogerán. Para atraer a los tordos existen dos
métodos de reclamo.: Por una parte los reclamos
vivos de zorzal enjaulados que con sus cantos
incitan a sus congéneres a adentrarse en el Parany,
por otra parte el choqueo, reclamo artificial tocado
por el paranyero que requiere una gran destreza en
su utilización. Antiguamente se alborotaba a los
zorzales enjaulados mostrándoles un mochuelo vivo,
obviamente en la actualidad esta práctica esta en
desuso por tartarse de una rapaz protegida.
Como la mayoría de las artes de
caza tradicionales sufre un acoso insistente por
parte de los sectores anti-caza que lo tachan de
poco selectivo, masivo en las capturas y cruel. Nada
mas lejos de la realidad pues, a pesar de la
complejidad del Parany, su eficacia no es ni mucho
menos infalible y las capturas son mucho menores que
en una tirada al paso en olivares. Por otro lado,
los pájaros insectívoros que caen en los brinets son
limpiados con aceite y soltados inmediatamente.
Desgraciadamente algunos desaprensivos utilizan a
pesar de su prohibición reclamos grabados en
cassetes que dejan funcionando toda la noche
Como todas aquellas modalidades
cinegéticas que se valen o valían de redes, está es
objeto de innumerables críticas por su mal
interpretada fama de masiva y no selectiva. Nada mas
lejos de la realidad, pues no hay que olvidar que es
el zorzal la única captura que busca el cazador y al
no intervenir escopetas cualquier otra ave recogida
es puesta de inmediato en libertad sin ningún tipo
de lesión. Por otra parte la limitación de permisos,
2000 en todo Baleares, y la reducción del cupo a 20
ejemplares por persona y día, hacen de esta
modalidad una práctica totalmente inofensiva para el
equilibrio de la especie.